La adolescencia trae cambios, y es normal que haya nervios antes de una prueba o una presentación. Pero cuando la preocupación se vuelve constante y empieza a afectar el día a día, puede tratarse de ansiedad. Reconocerla a tiempo ayuda a que el proceso sea más corto y más llevadero para toda la familia.
¿Cómo se ve la ansiedad en un adolescente?
No siempre aparece como «miedo». En muchos casos se expresa de otras formas, y por eso se confunde con mal carácter o con flojera.
- Cambios en el sueño. Le cuesta quedarse dormido, despierta varias veces o, al contrario, duerme demasiado y aun así amanece cansado.
- Irritabilidad. Se enoja por cosas pequeñas o responde de mala manera. Detrás suele haber tensión acumulada, no rebeldía.
- Evitar situaciones. Deja de ir al colegio, de juntarse con amigos o de hacer actividades que antes disfrutaba.
- Molestias físicas. Dolores de estómago o de cabeza frecuentes, sin una causa médica clara, o sensación de falta de aire y corazón acelerado.
- Aislamiento. Pasa más tiempo encerrado y habla menos de lo que siente.
- Perfeccionismo y miedo a equivocarse. Se exige demasiado, posterga tareas por temor a hacerlas mal o necesita que todo salga perfecto.
¿Qué diferencia hay entre nervios normales y ansiedad?
Los nervios aparecen ante algo concreto y pasan. La ansiedad que merece atención suele ser más intensa, durar semanas y afectar el colegio, las amistades o la vida familiar. Si su hijo o hija lleva varias semanas con varias de las señales anteriores, conviene consultar.
¿Qué pueden hacer los padres en casa?
- Escuchar sin apurarse a dar soluciones. A veces basta con preguntar «¿cómo estás de verdad?» y quedarse a escuchar.
- No minimizar. Frases como «no es para tanto» hacen que el adolescente deje de contar lo que le pasa.
- Mantener rutinas. Horarios de sueño, comidas y algo de actividad física ayudan a bajar la tensión.
- Cuidar el uso de pantallas por la noche, que empeora el descanso.
¿Cuándo consultar a un psicólogo?
Conviene pedir ayuda profesional cuando las señales duran varias semanas, cuando afectan el rendimiento o las relaciones, o cuando usted nota que su hijo o hija sufre y no logra explicarlo. La terapia entrega herramientas concretas para manejar la ansiedad, y no significa que haya «algo malo» en el adolescente.
¿Cómo trabajamos en Mente Clara?
Atendemos a adolescentes en Santiago, presencial y online. Comenzamos con una conversación para entender qué le está pasando y qué le preocupa, y luego trabajamos con herramientas prácticas, siempre a su ritmo. Cuando es útil, también orientamos a la familia. Puede conocer más en nuestra página sobre ansiedad y crisis de pánico y sobre psicólogo para adolescentes.
Preguntas frecuentes
¿La ansiedad en adolescentes se pasa sola?
A veces mejora con el tiempo, pero cuando se mantiene suele necesitar apoyo. Mientras antes se atienda, más fácil es.
¿Mi hijo tiene que querer ir a terapia?
Es mejor que esté dispuesto, y la primera sesión sirve justamente para que se sienta en confianza. Nadie lo va a presionar ni a juzgar.
¿La terapia es online o presencial?
Ofrecemos ambas modalidades.
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